Fundación Europea de Medicina Tradicional Complementaria e Integrativa
La inflamación crónica de bajo grado, un proceso silencioso y persistente que no siempre produce síntomas evidentes, continúa consolidándose como un factor central en el desarrollo y progresión de múltiples enfermedades crónicas. Numerosos estudios recientes publicados en 2025 aportan evidencia de su papel en el deterioro metabólico, cardiovascular, neurodegenerativo y otras patologías asociadas al envejecimiento.
Un estudio publicado en Nature Aging analizó perfiles inflamatorios en poblaciones industrializadas y no industrializadas para evaluar la relación entre el envejecimiento y la inflamación de bajo grado. Los resultados sugieren que el incremento de marcadores inflamatorios con la edad, denominado inflammaging, no es universal en todas las poblaciones humanas, lo que apunta a una contribución importante de factores ambientales, estilos de vida y contextos socioculturales al desarrollo de inflamación crónica asociada al envejecimiento. El trabajo fue difundido en formato de carta científica en Nature Aging el 30 de junio de 2025 y propone que el inflammaging puede depender más de condiciones externas que de un proceso biológico inevitable.
Un artículo publicado en Asebio destaca el reconocimiento de la inflamación crónica de bajo grado como una amenaza significativa para el envejecimiento saludable y la calidad de vida. La inflamación persistente se vincula con patologías metabólicas, neurodegenerativas y cardiovasculares, reforzando la importancia de abordar este proceso como un objetivo clave de la medicina preventiva.

Investigadores han identificado señales moleculares en el ADN relacionadas con la inflamación crónica de las arterias a partir de los 50 años. Este estudio, publicado a finales de octubre, sugiere que cambios en regiones específicas del genoma contribuyen a la persistencia de inflamación en los vasos sanguíneos durante la edad media y avanzada, lo que puede explicar en parte el aumento del riesgo de enfermedades cardiovasculares en este grupo etario.
Mecanismos y consecuencias de la inflamación crónica
La inflamación es una respuesta natural del sistema inmunitario ante infecciones o lesiones. Cuando esta respuesta no se apaga de forma adecuada tras la eliminación del estímulo inicial, puede evolucionar hacia un estado de inflamación crónica de bajo grado. Esta condición está fuertemente asociada al desarrollo y progresión de enfermedades como obesidad, diabetes tipo 2, aterosclerosis, diversas formas de cáncer y trastornos neurodegenerativos. Revisiones científicas recientes subrayan que la persistencia de mediadores inflamatorios puede alterar funciones biológicas clave y contribuir de manera causal a la morbilidad y mortalidad global.
El concepto de inflammaging describe este proceso de inflamación sistémica persistente que se observa con mayor frecuencia en poblaciones industrializadas y que se ha vinculado a la disfunción metabólica, estrés oxidativo y deterioro de la regeneración tisular. El término, ampliamente usado en la literatura científica, refleja la conexión entre la inflamación crónica y el envejecimiento biológico.
Implicaciones para la salud pública y perspectivas futuras
El reconocimiento de la inflamación crónica de bajo grado como un factor etiológico en múltiples enfermedades ha llevado a un enfoque más activo hacia su detección y modulación. Estrategias integrativas que incluyen cambios en la dieta, ejercicio físico regular y manejo del estrés se están explorando como medidas para reducir los niveles inflamatorios sistémicos y prevenir enfermedades asociadas. Un artículo publicado en Receptors en 2025 propone diversos enfoques para abordar la inflamación crónica desde una perspectiva integral, incluyendo la modulación de receptores inflamatorios y la promoción de hábitos saludables.
Referencias