Fundación Europea de Medicina Tradicional Complementaria e Integrativa
Durante siglos, las plantas medicinales fueron la única medicina disponible. Hoy, estudios recientes exploran sus mecanismos y resultados clínicos, mostrando que la fitoterapia puede entenderse como una farmacología vegetal de precisión.
Un estudio clínico publicado en Clinical Phytoscience (2026) evaluó una formulación botánica estandarizada en 180 adultos con diabetes tipo 2 durante 24 semanas. El documento recoge reducciones de HbA1c (−29,91%), HOMA-IR (−77,25%) y hs-CRP (−63,67%), junto con una mejora de eGFR (+102,85%). Los tamaños del efecto fueron d = 2,84 para respuesta incretínica, d = 2,68 para carga metabólica y d = 3,48 para seguridad renal.
Los investigadores desarrollaron un índice compuesto, UITI, para medir respuestas multidominio en glucosa, inflamación, metabolismo, músculo y riñón.
Un ensayo clínico aleatorizado, multicéntrico y prospectivo publicado en Journal of Ethnopharmacology (2026) evaluó Guilou Tongluo (GLTLF) en 104 pacientes con EPOC complicada con hipertensión pulmonar. Frente al grupo de terapia convencional, se describieron mejoras significativas en presión arterial pulmonar sistólica, función pulmonar (FEV1 y FEV1/FVC), distancia caminada en seis minutos y parámetros de calidad de vida (CAT, mMRC y WHO-FC).
El análisis multi-ómico mostró modulación de la microbiota intestinal y cambios en 87 metabolitos plasmáticos de 18 vías metabólicas, ilustrando un enfoque de medicina de sistemas.
El ensayo doble ciego, aleatorizado y controlado con placebo OLIVAGING, publicado en Phytomedicine (2026), evaluó en 60 adultos mayores de 50 años con periodontitis un extracto de hoja de olivo estandarizado al 40% en oleuropeína. Tras 120 días se observó mayor reducción de la profundidad de sondaje periodontal y mayor ganancia en nivel de adherencia clínica. Diecisiete metabolitos plasmáticos cambiaron significativamente y se correlacionaron con mejoras periodontales.
Un metaanálisis en red en Frontiers in Pharmacology (2025), con 18 ensayos clínicos aleatorizados y 1.674 pacientes, evaluó diez sustancias activas de origen vegetal. La curcumina destacó en marcadores inflamatorios y articulaciones dolorosas e hinchadas (SUCRA 72,3–76,2%); la quercetina en reducción del dolor EVA (67,3%); y el resveratrol en DAS28 (74,3%).
La fitoterapia se estudia también a nivel celular. Para Fagonia cretica, un estudio en Journal of Ethnopharmacology (2025) describió reducción de DNMT1 y activación de ER-β en células de cáncer colorrectal y próstata, junto con apoptosis y estrés oxidativo. En Leonotis nepetifolia, un trabajo en Scientific Reports identificó 44 constituyentes en su aceite esencial y describió reducción de TNF-α, IL-1β, IL-6, iNOS, COX-2 y ROS, con participación de las vías Keap1/Nrf2/HO-1, TLR4/MyD88, NF-κB y MAPK.
Un metaanálisis en red de 2026 sobre enfermedad hepática asociada a disfunción metabólica recogió reducciones frente a placebo de −99,00 mg/dL con ginseng rojo coreano, −92,50 mg/dL con naringenina y −52,60 mg/dL con hoja de alcachofa. Los rankings SUCRA favorecieron a naringenina y ginseng rojo coreano (0,96), ajo con silimarina (0,88), azafrán (0,84) y hoja de alcachofa (0,83).
La tradición acumuló observaciones sobre plantas durante generaciones; la investigación contemporánea estudia hoy su actividad biológica, sus múltiples dianas y sus perfiles de eficacia.