Fundación Europea de Medicina Tradicional Complementaria e Integrativa

China se está posicionando como uno de los principales polos mundiales en la investigación de la longevidad, impulsando una industria en rápido crecimiento que combina biotecnología de vanguardia y Medicina Tradicional China (MTC). Este modelo híbrido, poco habitual a escala internacional, cuenta con un fuerte respaldo institucional y responde también al reto demográfico de una población cada vez más envejecida.
Empresas biotecnológicas chinas trabajan en terapias antienvejecimiento avanzadas, como compuestos dirigidos a eliminar células senescentes y proteger tejidos sanos. En este contexto, algunas compañías han anunciado el desarrollo de una pastilla antienvejecimiento basada en un compuesto natural extraído de semillas de uva, la procianidina C1 (PCC1). Estudios preclínicos en modelos animales han mostrado que este compuesto actúa como agente senolítico, ayudando a eliminar las denominadas “células zombis”, asociadas al envejecimiento y al deterioro funcional de los tejidos. Los resultados apuntan a una posible mejora tanto de la esperanza de vida como de la calidad del envejecimiento, aunque los propios investigadores subrayan que todavía son necesarios ensayos clínicos en humanos para confirmar su eficacia y seguridad.
Junto a esta apuesta tecnológica, la longevidad moderna en China se apoya en prácticas tradicionales vinculadas al yangsheng y en el uso de hierbas clásicas como el ginseng, el goji o los hongos medicinales. Instituciones como el Shanghai Innovative Research Center of Traditional Chinese Medicine trabajan en traducir fórmulas tradicionales al lenguaje de la genética, las proteínas y la biología molecular, con el objetivo de demostrar científicamente su impacto en los procesos metabólicos asociados al envejecimiento.
El enfoque chino no se limita a prolongar la vida, sino que pone el acento en envejecer con funcionalidad, autonomía y bienestar, un punto en el que la MTC conecta de forma natural con el discurso preventivo contemporáneo. No obstante, especialistas internacionales advierten de que muchas de estas propuestas, tanto biotecnológicas como tradicionales, aún requieren ensayos clínicos sólidos y marcos regulatorios claros para validar sus promesas.
Consciente del potencial económico y estratégico del sector, el gobierno chino está incrementando la inversión en investigación antienvejecimiento, mientras proliferan ferias, congresos y laboratorios especializados. La carrera por la longevidad en China refleja así la convergencia entre tradición y ciencia, en un ecosistema singular que busca no solo vivir más años, sino hacerlo con mayor salud y calidad de vida.
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